Desde el año 2002, me embarqué en un viaje apasionante; pintar cuadros originales con el propósito de decorar los hogares.

Desde entonces, mi misión ha sido ofrecer una amplia gama de estilos: paisajes, objetos, figuras, naturaleza, infantil, retratos, pues cada espacio y persona siempre desean tener algo especial.

Miro hacia el futuro con entusiasmo, sabiendo que cada lienzo en blanco es una oportunidad para plasmar nuevas historias. Siempre aprendiendo y usando, a veces, diferentes técnicas, sin encasillarme, lo que me da la libertad de evolucionar día a día y disfrutar mientras sigo el camino de mi pasión: la pintura.


PINTANDO UNA VIDA 🎨 CARLOS ALTISENT



Este es mi taller, donde realizo la mayor parte de mis trabajos. Tengo el privilegio de contar con un espacio bastante grande, lo que me permite aceptar encargos de gran formato o dejar en calma obras a medio terminar hasta que regrese la inspiración.

En algunas ocasiones, pinto cuadros en mi estudio en casa, pero también salgo de mi zona de confort pintando durante mis viajes, donde suelo ser muy creativo, dejándome llevar por las sensaciones del momento.

En todos los casos, disfruto del placer de hacer algo que me hace feliz.


Imagen 2

En mis trabajos utilizo dos tipos de pintura, dependiendo de la obra que esté realizando. La pintura acrílica es la que más empleo en mis obras abstractas, ya que me permite ser más rápido y productivo. Esta técnica me relaja mucho, especialmente cuando trabajo en formatos grandes, ya que puedo usar todo tipo de utensilios para crear texturas y relieves, dejando libre mi creatividad.

Por otro lado, la pintura al óleo la utilizo cuando necesito hacer cuadros con más detalle, como los retratos. Siempre es necesario tomar decisiones sobre qué tipo de pintura utilizar, y en estos casos el óleo es la técnica que más prefiero. Me permite trabajar con veladuras y matices, lo que me acerca más al parecido y al acabado que busco en la obra.